Memorias (inéditas) del afamado
padre del heavy metal y fundador de
Black Sabbath, junto a Ozzy Osbourne,
Geezer Butler y Bill Ward.
SINOPSIS
Por fin nos alcanzan las memorias del fundador, guitarrista e insigne com-
positor de Black Sabbath, alabado por propios y extraños, pero más aún, si
cabe, por sus cofrades —Ozzy Osbourne, Bill Ward y Terry “Geezer” Butler— y
demás compañeros de armas. Y sí, también por todos venerado por concebir
y alumbrar el sonido que iba a cambiar la historia del rock para siempre: el
—nunca suficientemente bien ponderado [ni por muchos tolerado]— fragor
guitarrero del heavy metal, «el sonido de un mundo que se desmoronaba».
De la primigenia escoria que brotara de la fragua del rock duro británico, sur-
giría en el oeste de la Inglaterra proletaria este entrañable y disparatado dis-
turbio sonoro comandado por el guitarrista (aquí autobiografiado) que aunó
a un díscolo hatajo de tunantes dispuestos a subvertir lo que la todopoderosa
industria discográfica ordenaba y disponía. El sonido sin parangón de Iommi
traía causa de una lesión que sufrió en los dedos de su diestra mientras traba-
jaba —ironías del destino— en una fábrica de chapa metálica. Ese fue el origen
de aquel sonido oscuro y gótico, diferente a cuanto se había escuchado hasta
entonces, y que capturaría el espíritu de su época.
AUTOR
Tony Iommi atiende al sobrenombre de Iron Man [hombre de hierro], y a los
honoríficos títulos de Supremo Maestre del Riff, y padrazo (y padrino) del
heavy metal. Fuente y caudal de inspiración para cuantos siguieron la estela
del hard rock en su formulación canónica y metalera, así como hilo conductor
y custodio de las esencias de Black Sabbath, el nombre de Tony Iommi se ha
convertido en sinónimo del tremebundo y altisonante género que alumbró.








